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¿Cómo define tu mascota su personalidad?

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Muchas veces decimos: “Mi perro es un flojo” o “le encantan las galletas”, o “no lo cargues, se enoja por todo”. Y así vamos formando su personalidad. Tal como con los humanos es que 50% del temperamento es innato, o sea, ya se viene con él al nacer. Serían las características genéticas heredadas de la raza y del linaje, como ya habíamos hablado antes en el blog de ¿por qué mi perro entierra cosas? El otro 50% se define durante los momentos que ha compartido contigo. Factores como el ambiente, tu personalidad como dueño, la cultura del lugar donde vives, la alimentación, los cuidados, entre otras cosas. Así que sí, es verdad que tu perro puede llegar a ser un consentido en potencia si le cumples todos sus caprichos.

¿Qué si puedes moldear su personalidad? Claro que se puede. Para moldear la personalidad de tu perro y controlar sus respuestas a los estímulos externos, por ejemplo, es recomendable socializarlo; llévalo a pasear a un parque donde haya otros perritos, y así pueda relacionarse pacíficamente con ellos y con otras personas. Lo ideal es socializar mientras todavía es un bebé lomito, entre los 6-7 primeros meses de vida (solo asegúrate de tener sus vacunas completas antes de sacarlo). Pero también es posible socializar un perro adulto exponiéndolo al contacto con otros perros. Si te sientes curioso y quieres saber cómo, el primer paso para averiguar la personalidad del perro es observar su comportamiento diario. Tanto en la casa como frente a los estímulos externos. Solo así es posible distinguir buenas y malas conductas. Los refuerzos positivos son recomendables para destacar las buenas actitudes.

Jamás utilices la violencia, recuerda que no son humanos, son animalitos y su manera de entenderlas cosas es diferente. Los maltratos traumatizan y retardan el aprendizaje. Es preferible remarcar con el tono de voz, con señales, pero con golpes nunca. La raza y el linaje pueden dar indicios de la personalidad del can. Por eso, es importante investigar sobre las características genéticas específicas de su origen, nunca te dejes llevar por los prejuicios de la gente en caso de tener un perro grande como pitbull o rottweiler, son grandotes, pero muy amorosos.

 

 

Trátalo y edúcalo con mucho amor, pero no confundas el amor con humanizar a tu mascota, las caricias y los juegos están bien, pero no es un humano, entonces debes hacérselo notar. Uno de los mecanismos para saber el carácter de un perro es la prueba de Volhard. La prueba

consiste en presentar diferentes ejercicios al animal para evidenciar rasgos de su personalidad, de acuerdo con los resultados obtenidos. Analizar la forma en que tu perrito se expresa.

Los ejercicios proponen 10 estímulos diferentes:

Llamada (Atracción por personas).

Acompañar (Seguir el liderazgo humano).

Restricción (Facilidad de control bajo dominio físico).

Acariciar (Facilidad de control por el cariño).

Elevación (Facilidad de control en situación de riesgo).

Buscar (Disposición de hacer algo por su dueño).

Presión en la pata (Resistencia al dolor).

Ruidos fuertes (Reacción a sonidos fuertes).

Perseguir (Reacción frente a algo que se mueve).

Sorprender (Reacción a situaciones inesperadas).

Puede que suene gracioso, pero sí, son nuestros “perrhijos” o “gathijos”, y tenemos que educarlos con amor, siempre y cuando aprendan a ser educados, acuérdate que también son el reflejo de lo que somos nosotros. ¡Suerte con tu mascota! Cuéntanos cómo te fue con el refuerzo positivo y las medidas correctivas para forjar su personalidad.